20 de abril de 2026
Trigo: la guerra en Medio Oriente dispara costos y reduce hasta 54% los márgenes del productor
El conflicto en Medio Oriente impacta de lleno en la producción agrícola argentina: mientras los precios del trigo suben, los costos —especialmente fertilizantes y energía— crecen mucho más rápido y deterioran la rentabilidad de cara a la próxima campaña.
La prolongación del conflicto en Medio Oriente ya tiene efectos concretos sobre la economía global y comienza a sentirse con fuerza en el agro argentino, particularmente en la producción de trigo. Un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que el aumento de los costos supera ampliamente la mejora en los precios del cereal, comprometiendo los márgenes de los productores.
El impacto se explica principalmente por las disrupciones en el suministro energético global. La interrupción en el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, además de gas natural licuado y fertilizantes— generó una fuerte presión sobre los precios internacionales de insumos clave.
Según el informe, la recomposición de las cadenas de abastecimiento podría demorarse incluso hasta 2027, en un contexto donde el riesgo geopolítico en la región del Golfo Pérsico se mantiene elevado.
Costos que suben más que el trigo
Desde el inicio del conflicto, el precio del petróleo Brent pasó de 66 a 108 dólares por barril, lo que representa un aumento del 77%. En paralelo, los fertilizantes —especialmente la urea— registraron subas de entre 54% y 71% en los mercados internacionales.
A nivel local, el impacto también es significativo:
- El gasoil aumentó un 34% en dólares en lo que va del año
- La urea en el mercado mayorista subió un 77% desde enero
- El trigo, en cambio, avanzó solo entre 16% y 20%
Esto genera un fuerte deterioro en la relación insumo-producto. A comienzos de 2026 se necesitaban 2,7 toneladas de trigo para adquirir una tonelada de urea; actualmente se requieren 4,3 toneladas, lo que implica un encarecimiento relativo del 57%.
Márgenes en caída
El incremento de costos ya se refleja en los resultados económicos esperados. Para un planteo modelo de 150 hectáreas, los márgenes proyectados muestran una fuerte caída:
- En campo propio: -43% entre marzo y abril
- En campo alquilado: -54% en el mismo período
Entre los rubros que más aumentaron se destacan fertilización, siembra, pulverización y fletes, todos altamente dependientes de insumos vinculados al contexto internacional.
En términos generales, el costo total de producción sin impuestos subió:
- 8,2% entre marzo y abril
- Casi 17% entre febrero y abril
Estrategias para sostener la rentabilidad
En este escenario, los planteos de doble cultivo (trigo seguido de soja de segunda) aparecen como una alternativa para sostener resultados positivos, aunque con márgenes mucho más ajustados.
Para campos alquilados, el margen neto estimado se ubica en apenas 13 dólares por hectárea, un 80% menos que a comienzos de año.
Mientras tanto, el ingreso bruto esperado creció menos del 4% entre febrero y abril, frente a un aumento del 11,3% en los costos, lo que evidencia el deterioro económico del sistema productivo.
Incertidumbre hacia adelante
Si bien los precios internacionales de los granos mostraron subas, el informe advierte que esto no garantiza mejores valores a futuro. Por el contrario, el aumento de costos podría derivar en menor inversión, reducción en el uso de tecnología y caída en el área sembrada.
Este escenario plantea un riesgo concreto de menor producción en las próximas campañas, en un contexto donde la incertidumbre global sigue condicionando las decisiones del sector agropecuario.
